Todo lo que los padres tenemos que saber sobre Fortnite

Hace poco supimos del caso de una niña británica de 9 años que tuvo que recibir tratamiento médico por pasarse 10 horas jugando al videojuego de moda, “Fortnite”, un caso claro de la adicción que puede suponer este tipo de juegos y de la necesaria supervisión y control familiar con este tipo de entretenimiento digital, que en muchos casos supone la nueva forma de adicción de los jóvenes.

Os adjuntamos un artículo publicado por “Sapos y Princesas”, la sección educativa del periódico “El Mundo”. https://saposyprincesas.elmundo.es/tecnologia/recomendaciones-para-padres/fortnite/

“Se trata de un videojuego multiplataforma que puede jugarse tanto en PC como en consola y cruzado, es decir; se puede empezar en una plataforma y continuar en otra. Esto permite que multitud de adolescentes y preadolescentes jueguen a escondidas en el colegio, sobre todo desde que se lanzó la versión para móvil a finales de marzo. Este juego ha cautivado también a muchos adultos y se está convirtiendo en un punto de referencia en la vida real. El paso de baile Flossing es una de las maneras en las que este juego se transfiere a las vidas de los jóvenes.

Para los padres que nos hemos encontrado con que nuestros hijos pasan más tiempo con el Fortnite que con cualquier otra cosa, y que tememos una posible adicción, os traemos información imprescindible sobre el juego.

1. Es una experiencia social

Aunque es un juego pensado para jugar de forma individual, pueden hacerse equipos o squads de dos o cuatro personas máximo que pueden comunicarse mediante llamadas de voz para organizar estrategias, avisarse de peligros y bromear. Esto hace que muchos jugadores queden con sus amigos, en físico o a través de la red, para luchar juntos en la arena y ha sustituido a quedadas o salidas en la vida real. Si juegan en modo squad con desconocidos, estos serán aleatorios y también se podrán comunicar con ellos si no se silencian. Por eso, en este caso, es mejor silenciarlos.

Para quitar el chat de voz, puedes ir al menú principal, situado en la esquina superior derecha de la pantalla, y luego darle al icono de la tuerca. Si eliges la pestaña audio puedes ajustar varias opciones, incluido el chat. Ahora, si tu hijo juega con sus amigos, desactivar el chat de audio no será una acción popularporque lo usarán para comunicarse. Puedes sugerirles que usen otra plataforma de comunicación donde solo estén ellos o que silencien a los desconocidos.

2. Tiene armas de fuego

Fortnite tiene armas de fuego y por eso no está recomendado para menores de 13 años. En las imágenes no se muestra ni sangre ni entrañas ni escatologías de ningún tipo, por lo que no es desagradable de ver. Aunque tiene un grado medio de violencia, su estética de dibujos animados disminuye su impacto.

3. Está pensado para crear adicción

La rapidez con la que ha crecido Fortnite no se debe solo a que es un juego gratuito, sino a que tiene muchos elementos que los creadores de videojuegos saben que atraen al público, como gráficos de muy buena calidad, sentido del humor y un ritmo ligero que avanza con rapidez, ya que una partida puede durar de un minuto (si el jugador es novato y se le vence en seguida) a veinte minutos (para un jugador experto). Además, es un juego lleno de adrenalina y la vida real no puede competir con él porque es aburrida en comparación. Esto hace que muchos niños se enfaden o se irriten cuando pierden, porque cada jugador solo tiene una vida.

Si mueres se acaba la partida. Por eso es muy fácil caer en la trampa de “solo una más”. Para evitar esto con tus hijos, puedes usar un cronómetro o limitar el número de partidas. Ten una conversación honesta con ellos sobre el juego para poner las barreras y si es necesario juega un par de partidas. Así entenderás porqué le gusta y te será más fácil negociar con él.

Los jugadores de Fortnite: Battle Royale se sienten atraídos por la futura posibilidad de ganar.

Además, el juego tiene un importante factor suerte que hace que los jugadores vuelvan a jugar atraídos por la futura posibilidad de ganar. También, a medida que los jugadores aprenden a sobrevivir van dejando a un lado la sensación de haber perdido para acercarse a la sensación de haber casi ganado. Eso hace que el deseo de ganar sea aún más potente y haga que quieran jugar de nuevo. Asimismo, el aspecto social de este juego lo hace aún más atractivo.

4. Es gratuito, más o menos

Fortnite, como ya hemos dicho, consta de una versión en solitario y de un modo multijugador. La versión en solitario consiste en sobrevivir como humano luchando contra una especie de zombis llamados husks. Esta versión cuesta unos 40€ en su modo normal y 60€ en el modo Deluxe.

La versión multijugador, Battle Royale, es la que es gratuita. Pero el juego tiene incorporadas microtransacciones que permiten al jugador conseguir modificaciones en su personaje. Estas microtransacciones pueden sumar un valor de 120€ o más y es una de las razones por las que el juego está recomendado para mayores de 12 años.

5. Se puede limitar de forma positiva

Fortnite está pensado para crear adicción. Por eso muchos jóvenes necesitan ayuda para limitar el uso de este videojuego y muchos padres hemos tenido que idear estrategias para ello. Un consejo a seguir es no ponerse en contra deFortnite, sino a favor de otras actividades como los deberes, actividades físicas, actividades en familia o dormir lo suficiente. Esta estrategia es necesaria porque existen otras formas de acceder al mundo de Fortnite sin tener que jugar.

Una de estas formas es seguir a otros jugadores que hacen videos en directo jugando y explican sus estrategias. También existen videos en Youtube de momentos destacados del juego y Fortnite tiene una alta presencia en las redes sociales, además de jugadores famosos.

Como estrategia, aconsejamos hablar con el jugador de la casa y acordar un tiempo para jugar o dedicar a ver cosas relacionadas con Fortnite. Como padres es necesario preguntar a nuestros hijos y comprender por qué el juego les resulta atractivo, para así encontrar medidas para limitarlo.”

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Chuches: pocas y sólo una vez por semana.

Esta semana os adjunto un artículo interesante sobre las chucherías, uno de los dulces favoritos de los niños, que publica el diario El Mundo. Al formar parte de la infancia de nuestros hijos y su entorno no es aconsejable eliminarlas ni demonizarlas, aunque sí es necesario regular su consumo. Desde nuestro IES aconsejamos que controléis la cantidad de chucherías que comen vuestros porque observamos que su consumo excede en muchos casos lo que se considera adecuado.

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http://www.elmundo.es/vida-sana/bienestar/2017/01/22/5881f9af46163f25458b460d.html

Sus llamativos colores y atractivas formas invitan a comerlas, y tienen un sabor frutal al que pocos pueden resistirse. Y no sólo los niños. Hablamos de las chucherías: moras, fresones, corazones, ositos de gominola, regalices… Todas diferentes pero con características comunes: son blandas, gomosas y su componente principal (aproximadamente un 70%) es el azúcar. Este ingrediente y sus derivados, como el jarabe de glucosa, fructosa, sacarosa y galactosa, entre otros, es lo que les aporta ese sabor dulce, pero ¿cómo se consigue la textura de goma blanda? “Es debida a la gelatina, una sustancia que no tiene sabor ni color, que procede de los huesos, cartílagos y piel de los animales. Aunque actualmente también se elaboran con sustancias vegetales como las pectinas (aptas para veganos)”, asegura Nerea Cenoz, dietista y nutricionista del centro homónimo, en Pamplona.

Cada golosina tiene su propia receta, ésa que le da un sabor, olor y color propios, de lo que se encargan los aromas y colorantes. Por otro lado, los acidulantes potencian el sabor, además de conservar el producto, y los gelificantes permiten darles diferentes formas. Las hay recubiertas de azúcar y ácidos, y otras son lisas, con una capa de aceite vegetal o cera de abeja para darle ese aspecto brillante y apetecible. La mayoría de las marcas también incluye una proporción pequeña de zumos de frutas para evitar los aditivos artificiales y almidones (fécula de patata o maíz).

Detrás de una bolsa de 100 gramos de gominolas se esconden 375 calorías. Una bolsa de frutos secos tostados del mismo peso tiene unas 600, por lo que, visto en perspectiva, los dulces no son los aperitivos que más energía aportan. En cualquier caso, se trata de azúcares simples que sólo aportan calorías vacías sin ningún beneficio nutricional. Pero hay que pensar en estos dulces como lo que son: premios esporádicos que “nunca deberían ser consumidos a diario”, por lo que si los comemos “en pequeñas cantidades, no serán perjudiciales”, afirma Cenoz.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja reducir el consumo de azúcar a menos del 10% del total de calorías de la dieta diaria, lo que equivaldría aproximadamente a 50 gramos o 12 cucharitas, con el objetivo de evitar la diabetes y reducir las caries y la obesidad, un problema que afecta a casi un tercio de la población mundial.

Aunque entre los adultos también tienen su público, los principales consumidores de golosinas siguen siendo los niños. Sus ojos se iluminan ante un escaparate lleno de coloridas chucherías y, en ocasiones, a los padres se les hace difícil decirles que no. No se trata de prohibírselas, tampoco es necesario demonizarlas, pero los expertos aconsejan limitarlas. Para la dietista, una buena educación nutricional es fundamental. “En consulta aconsejo a los padres que sólo se consuman en fin de semana si el niño lo demanda. También es importante que no utilicemos las chuches como premio o castigo”, continúa. Eso sí, antes del año no deberían probarlas, y tampoco es aconsejable que las tomen los menores con sobrepeso.

Los fabricantes

Conscientes de que la sociedad está cada vez más preocupada por seguir una dieta saludable y equilibrada, pero sin querer renunciar a los pequeños placeres, las estanterías de dulces de cualquier supermercado se llenan de productos con valores añadidos, como suplementos de vitamina C. Muchos caramelos y chicles también han sustituido el azúcar por edulcorantes como el sorbitol o el xilitol, entre otros, evitando así las calorías de más y otros problemas asociados al azúcar, como las caries o la diabetes.

Atendiendo a esta creciente demanda de productos más saludables, un grupo de investigadoras del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo de la Universidad Politécnica de Valencia presentaron una nueva fórmula para hacer nubes que no provocaban caries y que favorecían el crecimiento de la flora intestinal. La clave reside en la sustitución de los azúcares habituales por dos ingredientes naturales: el azúcar isomaltulosa y una fibra soluble (oligofructosa).

Pero para muchos, el azúcar no es el único problema que tienen los dulces. La multinacional española Fini fue la primera marca del mundo en fabricar una gama de regaliz sin gluten en 2010, “lo que se supone un hito, dado que hasta entonces la harina de trigo era un elemento imprescindible en la receta de esta golosina”, afirman desde Fini, que fabrica 60.000 toneladas de golosinas al año y son líderes en España en la venta de regaliz, caramelos de gelatina y ‘marshmallows’ (nubes).

En lo que todos las fabricantes están de acuerdo es que la mala fama de las chucherías se debe, entre otros factores, a un abuso en su consumo, “aunque también existen verdaderas campañas en su contra“, explica Domingo Camino, responsable de calidad de Migueláñez. “En realidad, estos productos han mejorado mucho en calidad y propiedades en los últimos años (sin alérgenos como frutos secos, leche o huevo; sin grasas saturadas; sin colorantes azoicos…)“, continúa. Hace cinco años Migueláñez decidió sustituir estos aditivos artificiales por otros naturales, ya que se descubrió que “podían producir hiperactividad y desatención en la población infantil”, afirma Camino. Otra de las marcas que desde sus inicios, a principios de los años 20, ya empezó a utilizar jugos de frutas naturales es la alemana Haribo, inventora de los ositos de goma y líder del mercado en España en el segmento de caramelos blandos gracias a ellos.

Golosinas ‘healthy’

Cuando Carmen Pallás celebró el primer cumpleaños de su hijo, no encontró ninguna golosina en el supermercado que ella considerara sana. “Nos dimos cuenta de que los productos que encontramos en las tiendas tienen aditivos artificiales, conservantes y azúcar blanco, que es malísimo“, cuenta Pallás. Siguiendo su filosofía de vida saludable, surgió la idea de fundar Sweetfruit, una empresa afincada en Valencia de productos 100% ecológicos a base de jugos de frutas naturales y azúcar de caña integral.

Oomuombo es otro caso de golosinas diferentes. Con varias tiendas en Madrid, comercializan dulces típicos escandinavos libres de grasas trans, colorantes artificiales e ingredientes sin manipulación genética, muchos de ellos libres de gluten, lácteos, frutos secos o soja, y específicos para veganos. De esta forma, “evitamos cualquier preocupación sobre seguridad alimentaria e impactos ambientales”, asegura Caroline Svensson, fundadora de Oomuombo. Eso sí, no espere ver las típicas nubes rosas o las coca-colas. Su producto estrella, o al menos el más característico, es el regaliz negro salado. “A pesar de no ser tan común en España, cada vez encontramos a más gente asidua”, afirma Svensson, que siempre que volvía a España venía cargada de golosinas suecas que ofrecía en sus reuniones con amigos. “Decían que no solían tomar chucherías, pero al final los recipientes estaban vacíos”, cuenta. De ahí su lema: “Buenos dulces para niños grandes”. Toda una declaración de intenciones.

¿Cómo se hacen las golosinas?

– Ositos de gominola. Sus ingredientes principales son jarabe de glucosa, azúcar, gelatina y agua. También puede utilizarse almidón o pectina para conseguir diferentes texturas. Se mezcla y se cuece por encima de los 100 grados para disolver las sustancias. A continuación, se añaden los diferentes aromas, colorantes y componentes ácidos. La forma se consigue metiendo la mezcla en moldes de almidón de maíz, que se introducen en cámaras de secado durante no menos de un día, donde el producto se solidifica. Cuando está listo, se separa del molde, se limpian los restos de almidón y se le aplica el tratamiento final: un acabado brillante con ceras naturales o una cubierta de azúcar con ácido proveniente de frutas (el clásico pica-pica).

– Regaliz rojo. A pesar de ser conocido por este nombre, no contiene raíz de regaliz, a diferencia de su hermano negro. A estas chucherías se les llama geles y su textura se consigue incorporando harina de trigo y almidón a la mezcla de azúcar y jarabe de glucosa. Tras cocinar la masa como en la golosina anterior, la siguiente fase es la extrusión: es pasar la mezcla por una boquilla aplicando altas presiones para darlela forma deseada. A continuación, llega a una cinta de transporte en la etapa de enfriamiento para estabilizar el producto. Tras el tratamiento de cera, una cuchilla lo corta a la longitud deseada. El tiempo de preparación del regaliz es más corto que el de las gominolas, ya que sólo se requieren unas horas.

– Nubes o ‘marshmallows’. Los ingredientes que se necesitan son los mismos usados en los ositos, pero el tratamiento que se le da tras la cocción es diferente. Los ‘marshmallows’ o nubes se caracterizan por su textura suave y esponjosa, y para conseguirla hay que introducir aire a la masa y formar así una espuma. “Es como si hiciéramos una mousse o un merengue en casa”, cuentan desde la fabricante Fini. Si no se le añade ningún colorante, el producto que resulta es blanco debido a las microburbujas de aire. Tras la etapa de extrusión, la sustancia pasa por una cinta de transporte, donde se cubre de almidón de maíz para evitar que la superficie quede pegajosa. En la etapa de enfriado se estabilizan las nubes y se cortan.

¿Qué es la orientación escolar?

A lo largo de mi experiencia compruebo que muchas veces no están claras las funciones del orientador en los centros. En ocasiones se confunde con la consulta de un psicólogo o se piensa que se realiza algún tipo de terapia, cosa que nunca sucede en los centros educativos.

En Castilla la Mancha se estructura la orientación en varios niveles y el primero de ellos es la tutoría. El tutor es el primer profesional al que podéis acudir cuando detectáis cualquier problema en vuestro hijo sobre cualquier aspecto educativo. El tutor es el coordinador del equipo docente del curso y facilita el intercambio entre profesores y familia.

El Departamento de Orientación ocupa el segundo nivel y lo componen en el Instituto el orientador (Javier), la maestra de Pedagogía Terapéutica (Raquel), la Educadora Social (Cristina), la Auxiliar Técnico Educativo (Estrella), la maestra de Audición y Lenguaje (Patricia) y los profesores de ámbito de PMAR (Alicia y Ricardo). Entre nuestras funciones están la de prevenir dificultades de aprendizaje, favorecer los procesos de madurez de los alumnos, prestar asesoramiento psicopedagógico, impulsar el traspaso de información entre etapas, colaborar en la innovación e investigación en educación, fomentar la orientación educativa y profesional,  y contribuir a la adecuada interacción entre los miembros de la comunidad educativa.

Una de las principales funciones del orientador es identificar necesidades educativas. No hacemos diagnósticos clínicos aunque muchas veces acabamos derivando los casos a distintos profesionales externos con los que posteriormente nos coordinamos para una atención integral del alumno (servicios médicos, servicios sociales, etc.). Detectamos necesidades educativas y proponemos una respuesta adecuada a través de la evaluación psicopedagógica.

Otra función es ofrecer asesoramiento psicopedagógico a profesores. Implica ofrecer criterios, pautas de actuación, recursos… que sirven para que el profesorado pueda disponer de más elementos para la correcta realización de su labor docente.

También ofrecemos ese asesoramiento a las familias en su labor educativa. Esa será la función principal de este blog, ofreceros publicaciones, vídeos y otros materiales que puedan ser de ayuda a los padres en el día a día con los hijos. Esperamos que os pueda ser de utilidad.